martes, 23 de agosto de 2011

Mor Sinesio Darnell

Sinesio Darnell, un dels gran divulgadors de les psicofonies i les psicoimatges dels Països Catalans, va morir el dilluns passat a L’Hospital de Barcelona.
Sinesio Darnell, natural de les Illes Balears, però establert des de feia molta anys a L’Eixample de Barcelona, era químic industrial, tècnic en microbiologia y diplomat en química oleícola, però la seva passió eren las transcomunicacions amb el més enllà en el que creia fermament.
Com autor va publicar en castellà Voces sin Rostro (1979), El Mundo de lo Intangible (1986) i El Misterio de la Psicofonía (1987).
Pertanyia a diverses organitzacions relacionades amb la parapsicologia, així com a una lògia maçònica

(Via karma-7.blogspot.com)

lunes, 6 de junio de 2011

La noche magnética


Cerca de la parada de Fontana de la línea 3 existe uno de los centros telúricos de Barcelona.

Lo cuenta Víctor Nubla en su Magia Tridimensional Perenne. Según quiere la voz popular, en la plaza del Raspall -cerca de la parada de Fontana de la línea 3 del metro-, existe uno de los centros telúricos y magnéticos de la ciudad. Tampoco vayan ahora a llamar al geólogo para que haga una cata. La cosa queda en el estricto saber del vecindario, que a fuerza de años le ha ido añadiendo detalles al asunto. La historia comienza el día que el Ayuntamiento decide reformar la plaza -en 1980- y plantarle árboles. Pero la tierra sobre la que se asienta uno de ellos es incapaz de drenar el agua de la lluvia. Un vecino sale con un pico para desatascar la obstrucción y recibe una descarga. Algunos recuerdan entonces que debajo de la plaza hay un ramal de conexiones eléctricas. Unos meses después se pone a nevar y la nieve del alcorque empieza a hervir. El árbol se seca y muere, mientras los vecinos recuerdan una antigua leyenda del barrio que habla de una gran piedra magnética bajo el subsuelo, a la que los payeses del lugar denominaban la pedra dels Carallots -algo así como la piedra de los Atontados-, que otros creen situada exactamente debajo de una de las mesas del bar Resolís. No está muy claro si la conseja procede de los campesinos que habitaban estos aledaños o de los gitanos establecidos aquí y que tenían un mercado de ganado -el Corraló- en lo que hoy es la plaza del Poble Romaní. Tuviera el origen que tuviera, lo cierto es que el Consistorio se llevó el árbol seco, cubrió con cemento el lugar y plantó los siete plátanos que se ven hoy en día.


Todo esto no tendría mayor importancia si no fuese por el extraño nombre que luce roca tan milagrera y que nos conduce a la mismísima prehistoria. Carall o carallot han sido denominaciones tradicionales para nombrar piedras erguidas, sean de origen natural o bien colocadas por el hombre. De las primeras quedan un buen número por todo nuestro territorio, como los caralls de Montserrat, de Llafranc, de Platja d'Aro, de las islas Medes y de Sant Llorenç de Munt; o los carallots de Sant Pere de Roda o de las islas Columbretes. De los segundos hay al menos una evidencia: el famoso patio del Carall, descrito por Joan Amades y situado a pocos pasos de la fuente de Canaletes, donde se encontraba uno de los pocos menhires documentados en la capital catalana.

La moderna urbe ha borrado las trazas de los primeros habitantes del llano barcelonés, pero hay pruebas de cultura megalítica local. Sabemos del menhir de Montjuïc -junto al castillo-, que desapareció a finales del siglo XIX, el de la plaza del Padró y el que Joan Llarch afirmaba haber localizado en el punto donde se alza la Sagrada Familia. Estas rocas -de fuerte simbolismo fálico- quedaron investidas de poderes mágicos y cachondos. Del patio del Carall se decía que presidía una taberna de soldados y bachilleres del vecino Estudio General, la antigua universidad cerrada por Felipe V situada al final de la Rambla de Canaletes. Según parece, el establecimiento era famoso por sus juergas nocturnas y por ser antro de comercio venéreo y de juegos de azar. Una frase barcelonesa de antaño rezaba: Com al pati del Carall, on tot s'hi fa menys ball.

Curiosamente, la leyenda gracienca afirma algo parecido de su pedra dels Carallots. Quiere la tradición que algunas noches de luna llena, cuando el calor aprieta, la piedra de la plaza del Raspall (o del Carall) emite unas ondas misteriosas que atraen a seres singulares y estrambóticos de toda condición, que protagonizan una alocada y extravagante velada conocida como la nit dels Carallots. Si coincide allí en una de ellas relájese y déjese llevar por la historia. Podría estar usted bailando sobre uno de esos enclaves que los primitivos elegían para plantar un pedrusco que celebrase la alegría sexual. Si ello es así, mis congratulaciones.


Por Xavier Theros para El Pais.

Ilustración: "William Gilbert of Colchester, physician of London, On the loadstone and magnetic bodies, and on the great magnet the earth: A new physiology demonstrated by many arguments & experiments."

sábado, 26 de febrero de 2011

Antonio Gracia José (Pierrot) nos ha dejado


"Transformista, articulista y sobre todo, gran seguidor del fantástico y difusor del mismo en España, [además de ilustrador y redescubridor del caso de Enriqueta Martí "La Vampira de Barcelona" años antes del boom a raíz de la novela de un mosso d´escuadra] nos ha dejado a la edad de 67 años tras una larga batalla contra el cáncer.
Amén de su trabajo como articulista para la primera revista de cine fantástico española, la mítica Terror Fantastic, y editor de su sucesora Vudú, además de su labor como showman y escritor, Pierrot participó en dos filmes de gran relevancia dentro de la carrera de Paul Naschy como son "La bestia y la espada mágica" y "El último kamikaze".
Una nueva pérdida para el fantástico patrio que nos va dejando últimamente sin muchas de sus grandes figuras.
Desde Scifiworld, nuestro recuerdo y cariño."
Ver aquí.

lunes, 14 de febrero de 2011

A punto de ser enterrado vivo

La Vanguardia. Edición del martes, 01 febrero de 1881, página 3

Empezaba bien La Vanguardia. Su primera noticia, tras el editorial inaugural, fue la de un niño que se salvó de ser enterrado vivo, al ser pospuesta su inhumación por las adversas condiciones climatológicas y que fue abandonado hasta el día siguiente, a merced de los elementos, en su pequeño ataúd, donde ...



La Vanguardia del jueves 03 de febrero de 1881 (página 3), se hace eco de la información del diario Correspondencia Catalana donde dan noticia de la terrible situación de la familia del niño.


La Vanguardia. Edición del sábado, 05 febrero de 1881 (página 4). Donde se da noticia de los resultados de la autopsia.



En las discusiones sobre el nuevo cementerio, el que sería "de Montjuic", se trató por aquellas fechas, la construcción de lo que llaman en artículo del domingo 06 de febrero (página 3), "casa necroscópica"; un lugar para disponer los cuerpos hasta que los médicos verifique que son efectivamente cadáver, al estilo de las Leichenhäusen (morgues de espera) alemanas que existían desde principios del siglo XIX.

jueves, 3 de febrero de 2011

Peruchografía por Javier Calvo


"La fortuna de los escritores muertos es todavía más azarosa y paradójica que la de los vivos. La ascensión post-mortem de Roberto Bolaño al Olimpo de los iconos pop globales, un fenómeno del que últimamente se ha escrito bastante, es tan excepcional y espectacular que –pese a que el pobre Bolaño se perdió sus capítulos más gloriosos– en cierta manera se puede considerar uno de los grandes happy endings de la historia literaria reciente. No todos los escritores tienen la misma suerte, claro. Ensalzado en los 70 y 80 como el mejor novelista español vivo, Juan Benet vio (si es que puede vernos allí donde está) cómo a partir de su muerte poco a poco iba quedándose sin lectores, al desaparecer su figura carismática de la escena literaria que en gran medida presidía. Probablemente no ayudara a su causa el hecho de que su discípulo más importante, Javier Marías, pronto se convirtiera en una figura mucho más apreciada por el público, sobre todo en el extranjero. En general me da la impresión de que a los autores que alcanzan una gran popularidad en vida las va peor cuando se mueren (me vienen a la cabeza los casos de Cela y Torrente, por ejemplo, a quien me da la impresión de que ya nadie lee). En algunos casos, la gestión de la obra lo es todo. Por ejemplo, la obra del poeta Juan Eduardo Cirlot, subterráneo durante gran parte de su vida, cobró vida y vuelo después de su muerte y ha sido editada prodigiosamente bien por sus herederos. El caso que me ocupa aquí, como lo son inevitablemente todos, es un caso complejo y azaroso de vida literaria post-mortem.
Autor de una decena de novelas y de una cincuentena de obras que desafían cualquier categorización de género, Joan Perucho (1920-2003) fue de hecho, durante su larga vida, un autor bastante conocido y leído, y eso a pesar de que su obra se puede interpretar en muchos sentidos como una reacción contra todas las tendencias literarias imperantes en su tiempo y en cierta medida incluso contra el mismo tiempo que le tocó vivir. Pese a que muchos lo admiraron, él jamás dejó de ser un escritor raro, de hecho, cada vez lo fue más. Raro en el sentido de completamente único y también en el de autor de una obra extraña, fascinante y enigmática, que mezclaba lo arcano y lo irónico como no conozco a ningún otro escritor que haya mezclado ambas cosas. La muerte, como les pasa a muchos, pareció sepultar rápidamente un legado literario que ya durante su ancianidad empezaba a perder el favor del público, paradójicamente en el mismo momento tardío en que le llegaron los homenajes y el reconocimiento institucional. Ahora mismo, de hecho, en el 2011, Joan Perucho parece un autor increíblemente lejano en el tiempo, pese a que solamente hace diez años que todavía estaba escribiendo.
Escribir sobre Perucho no me resulta fácil. A partir de cierta edad, todos los lectores hemos construido una especie de Panteón más o menos inamovible compuesto de la docena aproximada de escritores que van a ser los más importantes de nuestras vidas. Por lo menos, esa es mi experiencia. Y normalmente nos resulta más fácil escribir sobre los demás escritores, los que nos gustan menos, porque a los de nuestro Panteón se nos da mejor venerarlos sin más, experimentarlos sin hablar de ello, como si difundirlos casi equivaliera a mancillar nuestra relación con ellos. Otras veces, cuando pienso en escribir sobre un autor que significa tanto para mí como Perucho, descubro que tengo tantas cosas que decir y dedicaría tantos cientos o miles de páginas a él, que casi es mejor para todos no decir nada. En todo caso, yo prefiero pensar que esa misma muerte que ha relegado a Perucho a una especie de olvido generalizado (salvo excepciones, claro) también le ha hecho un favor paradójico, el más grande de los favores, en realidad. Lo ha transmutado. Al alejarlo de la atención pública que no creo que él apreciara demasiado, lo ha convertido en el mismo tipo de escritor que él admiraba. El escritor secreto, el enigma. Ese talismán que uno busca ávidamente por librerías polvorientas de viejo. El escritor abscóndito, cuya biografía él transformó en un arte completamente sui generis.
Perucho también es una de las grandes pruebas de que la Historia de la literatura no funciona tal como defiende un sector de la crítica, avanzando de forma análoga a la ciencia, adaptándose a los tiempos que corren mediante una evolución en que cada generación cuestiona y rebasa a la anterior, sintetizando los descubrimientos literarios de su época y empujándola a un futuro más avanzado. La mayoría de buenos escritores desafían con sus obras este modo de pensar, pero Perucho especialmente. La obra de Perucho, vista desde el momento presente, resulta más arcaica y al mismo tiempo mucho más moderna que la de sus coetáneos. Es una cifra irreductible a la historiografía literaria. Como ha escrito en varios lugares Julià Guillamon, el principal exegeta y gran gestor de su legado, Perucho inventó su propio género literario, donde la ficción breve se combina de forma única y explosiva con el periodismo, el falso reportaje, el ocultismo, la ciencia ficción, la comedia negra, la religión, el poema en prosa y el puro experimento. Se trata en cierta forma de un escritor completamente experimental, porque el verdadero experimentalismo es el individualismo. Y digo “individualismo” en el buen sentido, como hipertrofia de la individualidad.
No pretendo describir aquí la obra de Perucho para hacerla más atractiva al lector que no la conozca, por las razones que ya he dado y también porque es una obra especialmente refractaria a la descripción. En cierta manera me da la impresión de que es su extrema inefabilidad, la condición necesariamente fallida de toda peruchografía, lo que ha facilitado su olvido en una época en que la presencia relativa de las cosas depende de su capacidad de ser nombradas mediáticamente, sintetizadas y transformadas en contenido transmitible. El objeto de este post es reflexionar acerca de la vida después de la muerte, y más concretamente hacerlo a partir de un evento editorial como es la reedición de las dos primeras novelas de Perucho, en fastuosas ediciones a cargo del mencionado Guillamon: Llibre de cavalleries es La Magrana y Les històries naturals en 62. El evento que es esa publicación se perderá en la marea ingente de novedades editoriales de todos los meses. La dinámica editorial –pese a que señalarlo me convierta en el clásico comentarista peñazo y casi resentido– tiene ese odioso efecto nivelador. Lo grandioso y lo insignificante se ponen a la misma altura. Las mesas de novedades y las páginas de suplementos se encargan de borrar la importancia relativa de cada cosa. Y lo que es más paradójico, una obra literaria tan arriesgada y fascinante como la de Perucho, todavía sin superar en materia de experimentalismo, será soslayada en beneficio de cosas mucho más previsibles, aburridas, gregarias y pretenciosas.
La buena noticia es que en el mundo mucho más fascinante de la literatura secreta, Perucho se ha mudado a ese mismo universo de magos, viajes con espectros, autómatas, plantas carnívoras, edificios inclinados, vampiros y escritores olvidados que retrató en sus libros. Y allí se lo podrá encontrar siempre."

Por Javier Calvo. Publicado originalmente en www.sigueleyendo.es, vía elblogdejaviercalvo.blogspot.com

jueves, 20 de enero de 2011

El autóctono curioso y el nativo actor. Las exposiciones etnológicas en Barcelona.

"(...) Barcelona no fue una excepción a la moda de lo exótico. Al participar en estas exposiciones coloniales, e incluso organizándolas, se imbuye de la misma estética y de la misma forma de hacer.

En un texto de un anuncio, publicado en la sección de espectáculos de la prensa de la época, leemos:

Los Ashantis.
Pueblo negro.

Ciento cincuenta individuos.

Abierto de día y de noche. Ronda de la Universidad, 35.

Entrada 1 peseta; los jueves, día de moda, entrada 2 pesetas


A lo largo de todo el verano y el otoño de 1897, la exhibición constituyó un acontecimiento muy importante para la ciudad condal. Según unos periodistas, el solar de la Ronda Universitat no estaba adecuado para ese tipo de exhibición porque era muy pequeño. No habían árboles, ni tampoco todos aquellos elementos decorativos que hubieran podido contribuir a aumentar el potencial atractivo de la exposición. Considerando lo que se solía hacer en París y Londres, se pensó que existían otros lugares más adecuados, como por ejemplo el Parc de la Ciutadella. Según los comentarios de la prensa, el espectáculo fue calificado como “la verdadera atracción de la temporada”. Una exposición original y pintoresca que debía ser conocida por todas las personas interesadas en los usos de las “razas negras”.

La presencia de este poblado va a provocar un interés por conocer los detalles de su historia y de su cultura. Los ashantis representaban claramente para los ciudadanos de Barcelona el prototipo de una tribu de salvajes. La dicotomía salvaje-civilizado está presente en muchos de los comentarios del momento. Además, no olvidemos que era una época crítica para España. En plena guerra en Cuba y Filipinas, la prensa no se ahorraba de juicios nefastos, interpretaciones bestiales, paternalistas y de irónica conmiseración sobre los colonizados.

Los ashantis ofrecían varios espectáculos y el público miraba con morbosidad la desnudez de los negros, cuyos únicos vestidos eran unas túnicas de colores intensos. Estos tipos masculinos y femeninos poseían en toda su plenitud lo que los franceses llaman “la ligne”, la línea artística, el dibujo nítido de la forma humana. La visión de estos cuerpos “fuertes y nerviosos”, “de piel suave y sangre generosa”, ejercieron un encanto poderoso sobre los ciudadanos de Barcelona. El precio de la entrada valía la visión de la desnudez sin artificio y sin esfuerzo de los actores ashantis. La pulsión oral del burgués mirón, así la llamaría Freud, fue abundantemente satisfecha por los cuerpos de hombres y mujeres, por el vigor plástico y escultural que ostentaban bajo ligeros vestidos.

Al visitarlo por primera vez, me planté ante un negrazo que, inmóvil, vagarosa la mirada, recostado en escultórica actitud junto a un poste, semejaba a una magnifica estatua de bronce. Su traje no podía ser más sencillo. Me inspiró un sentimiento de profunda envidia; estábamos allí, delante del negro, 5 o 6 mirones, sudorosos, medio asfixiados por el calor, aprisionados en nuestras incomodas y ridículas vestimentas, embutidos dentro de diez o doce prendas, cuya necesidad no explicará nadie jamás.
Y la primera conclusión que me asaltó fue la de que el ashanti iba vestido más racionalmente que nosotros; con más comodidad y con mejor gusto y verdadera elegancia. Un simple pedazo de tela bastaba para cubrir su cuerpo y darle un aspecto estético; para presentarse en publico no habrá de ser tributario y esclavo de una docena de industriales como lo es el europeo. ¿No es esa sencillez un signo indiscutible de superioridad?



Lo que hemos apenas citado parece una critica explicita a la sociedad de consumo propia de la civilización industrial y mercantil hecha por un ideólogo del anarco-primitivismo de nuestros días. En realidad estamos en el año 1897 y es confortador leer alguien que escribe sobre la superioridad de la sencillez y no habla mecánicamente de las virtudes de la metafísica, de las doctrinas económicas, de la ciencia administrativa, de la retórica, de la poética, del derecho, de la microbiología y de la dinamita. Por fin suspiramos, nos está saliendo una sonrisa liberatoria. La rabia nos había mantenido hasta ahora en apnea y con la piel de la frente arrugada.

Tres años más tarde, en 1900, vino la troupe indígena de Búfalo Bill. El circo de este legendario héroe del far west contaba con la presencia de varios indios americanos. También vino un grupo de inuits de la península de Labrador. Se instalaron en el teatro El Nuevo Retiro antes de desplazarse a Madrid. La prensa, al hablar de los esquimales, destacaba la altura media de las mujeres: tan sólo 1,25 metros. Pero quizás uno de los espectáculos humanos de más éxito fue la presencia de un grupo de cien senegaleses en el Tibidabo, en el espacio que ahora ocupa la atracción del avión. Venían de una gira por Le Mans, Nantes y Amiens. Estuvieron entre marzo y finales de agosto e incluso se vendieron postales.

El último zoológico humano del que se tiene constancia en Barcelona es el de la tribu fulah, de Guinea Ecuatorial, que se instaló en 1925, también en el Tibidabo, aunque ya con menos repercusión (...)"

Estracto de Zoológicos Humanos: El mayor espectáculo exótico de Occidente por Antonio Marco Greco.

martes, 4 de enero de 2011

Ciutat de fantasmes

Com totes les grans urbs, Barcelona també té històries d'espectres i cases encantades

"La capital britànica no seria la mateixa sense l'aparició d'Anna Bolena a la Torre de Londres. A Nova York li faltaria alguna cosa sense l'edifici Dakota o sense la dona espectral de l'Empire State Building. París perdria part de la seva llegenda sense els apareguts del Louvre o de l'Opera. I a Roma quedarien orfes els cicerones que ensenyen els esperits que ronden el Campo de Fiori o el castell de Sant'Angelo.

Diuen que aquestes festes, Charles Dickens i el Conte de Nadal tornen a ser moda als Estats Units. Aquest clàssic de la literatura de fantasmes va fer reviscolar el Nadal, prohibit a Anglaterra per Oliver Cromwell. Amb aquest esperit, fem un repàs als espectres i apareguts que s'han deixat veure per casa nostra. De tots, n'hi ha un bon grapat que han despertat la curiositat dels barcelonins. Entre els més famosos podem citar el fantasma de Canaletes, que va generar una gran por de sortir de nit per aquells tombants. De cases encantades, va tenir molta anomenada la Casa dels Sorolls, a la ronda Sant Antoni, que va portar de cap les autoritats municipals i la Guàrdia Civil. També es va fer famós el fantasma del Born. Tot i que el cas més espectacular va tenir lloc al carrer Francesc Giner de Gràcia -l'any 1935-, amb un gran seguiment per part de la premsa. Altres llocs coneguts pels seus fenòmens paranormals són el Teatre Romea, o les estranyes presències que es diu que s'han vist al parc de la Ciutadella i al Museu de Zoologia.

- Els fantasmes barcelonins

Si s'acosten al Consolat de Mèxic de l'avinguda de la Bonanova els explicaran la història d'un rellotge que hi ha al despatx del cònsol, que es va aturar misteriosament l'any 1939, just en el mateix instant que entraven les tropes franquistes. Aquest edifici fa molt de temps que va ser assenyalat con un dels diversos llocs de la ciutat on s'han vist fantasmes. Palau modernista d'un príncep marroquí perseguit per la desgràcia, orfenat durant la Guerra Civil i edifici en runes durant dècades, exposat a tota mena de rumors i llegendes urbanes. Com diu Albert Sánchez Piñol, només hi ha aparicions on n'hi poden haver; allà on hi han hagut episodis tràgics, als soterranis o a les golfes, al cel o a l'infern.

Com els fantasmes que se li apareixien al malvat mister Scrooge, semblen que ens vulguin donar una lliçó moral que ells no van poder aprendre en vida. De fet, durant molts anys va circular una llegenda molt semblant a la de Dickens, protagonitzada per un fadrí i un ferrer fantasmals, que es deixaven veure al carrer del Portal Nou, a tocar de la Ciutadella. Diu la veu popular que una nit -no especifica si era la de Nadal-, un avar ferrer estava comptant els seus diners al costat de la forja quan va entrar d'improvís l'aprenent. Espantat, el vell va agafar un ferro rogenc i va clavar-li al pit al desconegut. En veure que havia matat el seu empleat, el ferrer va provar de fugir terroritzat, però l'espectre del noi li va barrar el pas i va caure mort de por. De llavors ençà, les àvies deien que, algunes nits, se'ls veia a tots dos rondar per davant del taller. Amor a l'ofici que els catalans de soca-rel semblen no perdre ni morts.

- Espectres del Nadal passat

Les històries d'aparicions del més enllà són tan antigues com la humanitat. A Barcelona, els més venerables de què tenim notícia surten en narracions de Jaume Roig o Bernat Metge. A l'Edat Mitjana es deia que pel carrer Montcada es passejava l'espectre del comte de Montcada, condemnat a vagarejar pel món per haver assassinat Berenguer de Vilademuls, arquebisbe de Tarragona. Altre lloc amb antigues ànimes en pena era la plaça Garriga Bachs -davant del claustre de la catedral-, que llavors era un cementiri. La gent creia que la nit de Tots Sants era preferible no passar-hi a la vora, ja que els condemnats sortien en processó -en una mena de Santa Companya autòctona-, a recórrer els carrers dels voltants amb gran ciris encesos a la mà. Segles després qui s'apareixia era el comte de Santa Coloma -virrei de Catalunya-, a qui la població enfurismada va linxar i cosir a punyalades durant el Corpus de Sang. Sembla que es passejava pel moll de Sant Beltran, a tocar d'on també s'han explicat aparicions tenebroses -aquesta vegada relacionades amb els mariners nord-americans que van morir aquí al 1977-, on ara hi ha el World Trade Center del Moll de Barcelona.

Durant molts anys es va dir que a la cantonada de la Volta dels Tamborets amb el passeig del Born es veien els espectres dels soldats morts en el setge de 1714, en una desfilada silenciossa i fúnebre. De fet, va córrer la brama que, quan provaven d'enterrar filipistes i austriacistes junts, se sentien grans batusses sota terra; i per aquest motiu els morts catalans van reposar a la part interior del fossar -l'actual Fossar de les Moreres-, mentre castellans i francesos ho feien a la part exterior.

Un altre cementiri que va generar moltes llegendes va ser el d'ajusticiats -on s'enterrava tant als morts per la justícia, com als botxins de la ciutat-, actualment convertit en la plaça Sant Felip Neri. D'aquest lloc, se n'explicava que un estudiant embriac havia decidit passar-hi de nit per fer drecera. Llavors era una mena de fossa comuna de terra, on de tant en tant la pluja feia sortir els ossos dels penjats. El noi va trobar una calavera i -com un Hamlet qualsevol- s'hi va posar a parlar, convidant-la a seguir la conversa a casa seva. Mentre sopava, el noi va sentir que trucaven a la porta. En obrir-la, davant seu hi havia un esquelet que duia el cap sota el braç. No cal ni dir que l'estudiant va morir allí mateix de por.

A l'altre costat de la Rambla també hi havia activitat nocturna i paranormal. Al carrer Riereta hi havia la casa dels Fantasmes, on deien que es passejava cada nit el cadàver turmentat d'un noble francès anomenat Renault. Encara que per entitats de categoria les monges de l'altre món que han estat vistes a la biblioteca del Centre Superior d'Investigacions Científiques, al carrer Egipcíaques; com si hi fossin només per fer pam i pipa als savis i als homes de ciència.

Les grans històries d'aquesta mena van arribar a la segona meitat del segle XIX, quan un fantasma va començar a rondar per la font de Canaletes. Es dedicava a espantar les dones que anaven amb el càntir, provocant fins i tot la formació d'un grup d'homes armats que vigilaven tota la nit aquell indret. Com recollia la premsa de l'època, era freqüent veure cent o dues-centes persones diàriament reunides, a veure si podien ser espectadors d'aquell misteri.

A la mateixa època es va fer molt famosa la casa de les Ànimes -al carrer Carretes, xamfrà amb el de la Cera-, on cada nit se sentia somiquejar una ànima en pena. També va ser molt coneguda la casa dels Esperits del número 7 del carrer Mirallers -davant de Santa Maria del Mar-, on el poeta i sacerdot Jacint Verdaguer practicava exorcismes; i la casa dels Exorcismes del carrer Sant Ramon, on deien que hi havia entitats diabòliques. Malgrat tot, la casa maleïda més important de la ciutat és el Liceu, edificat a sobre d'un terreny on hi havia les forques de la ciutat, i després el convent dels Trinitaris Descalços. Diu la tradició que des de llavors pesa una maledicció a sobre del teatre, que ja va patir un incendi i una posterior inundació l'any 1861; un atemptat amb bomba l'any 1893 -que sembla que va deixar els seus propis fantasmes rondant pels passadissos-; l'esfondrament del sostre l'any 1945 i un altre incendi al 1994.

Encara que la que tindria més nom seria la casa de l'Avemaria o de la Por, anomenada així pels crits que s'hi sentien cada nit. Abandonada durant molt de temps, la va comprar l'industrial Joan Güell i va manar refer-la de nou a l'arquitecte Antoni Gaudí; coneguda des de llavors com el Palau Güell del carrer Nou de la Rambla. Per cert, diuen que Gaudí encara volta per l'escola Massana, lloc on va morir quan allò era l'Hospital de la Santa Creu.

L'espiritisme va tenir un gran èxit a Catalunya i va deixar la seva empremta a la ciutat, com l'esperit burleta del número 9 del carrer de la Palma de Sant Just, a la casa on hi havia hagut la redacció de la Revista Espiritista ; o als voltants de la tomba d'Amalia Domingo (al cementiri de Montjuïc), vident coneguda de final del XIX, on es diu que s'han produït diversos fenòmens paranormals.

També va tenir fama l'espai on hi ha el Mercat de Sant Antoni (abans una de les cinc forques de la ciutat), que, com el Liceu, també es creia maleït pel veïnat. Quan es va dir d'urbanitzar-lo ningú va voler anar-hi a viure, i finalment es va decidir edificar-hi l'actual mercat. Altres aparicions conegudes van ser el frare blanc que passejava per on avui hi ha l'avinguda del Tibidabo; el poltergeist de la casa dels Follets, que feia de les seves en una ebenisteria que hi havia davant del restaurant Diagonal; o les històries que rondaven el pou infernal de la plaça de l'Oli (molt a prop del carrer de l'Infern), actualment ocupats per la Via Laietana.

- Espectres del Nadal present

Al segle XX els fantasmes deixen les rondalles i els contes per a nens, i passen a la premsa. L'any 1908 esclata el primer cas amb impacte mediàtic, a la casa dels Sorolls, al número 9 de la ronda Sant Antoni, que va arribar a aplegar una multitud de tafaners cada capvespre, havent-hi d'intervenir la Guàrdia Civil per fer-los fora. Segons deien pels voltants, cada nit se sentien forts cops a les parets sense cap explicació racional, que tenien al barri mort de por. Poc després, al 1912, va ser notícia l'anomenat fantasma del Born; identificat com l'esperit de la vídua d'un pres executat a la veïna Ciutadella, que cada nit creuava el passeig en direcció a l'actual parc, on deien que anava a plorar on hi havia hagut la forca del seu marit. De fet, tant la Ciutadella com el museu de Zoologia, situats on van ser penjats milers de barcelonins, han estat llocs on s'han vist espectres i figures boiroses que s'esvaïen sense deixar rastre.

La segona dècada del segle passat es va parlar molt de fantasmes a Barcelona. Llavors es deia que passaven coses estranyes en una vaqueria del carrer Elisabets, cantonada amb el passatge del mateix nom. Allí els testimonis explicaven que el propietari i la seva família eren atacats cada nit per entitats malignes. El vaquer es va comprar un gos llop per protegir-se, però tant l'animal com ell van morir misteriosament; la resta de la família va emmalaltir, i la botiga va restar buida, fins que va ser enrunada i s'hi va aixecar l'edifici actual. Per les mateixes dates, en un pis del carrer Laforja, els mobles i els objectes sortien volant, mentre les veïnes mormolaven que aquella finca era just a sobre d'on hi havia hagut el cementiri rural de Gràcia; una d'aquelles circumstàncies que semblen planejar per sempre al damunt de certs llocs.

L'any 1928 va ser famosa la casa Encantada del carrer Mallorca amb la Diagonal, on diversos joves van ser detinguts per la policia per entrar-hi amb bastons, a la recerca dels fantasmes, amb intencions no gaire amistoses.

Tot i que el cas amb més ressò va arribar al 1935, quan tota una finca del carrer Francesc Giner es va veure afectada per un conjunt de fenòmens estranys, que van durar tota una setmana, i que van originar un bon grapat d'articles als diaris. Tot va començar el febrer d'aquell any, quan es van sentir un cops secs a les parets d'un dels habitatges del número 43 d'aquell carrer, perfectament audibles a la resta de l'escala. Molt aviat, aquells sorolls van ser acompanyats de mobles que es movien i calaixos que volaven. Els inquilins, espaordits, van denunciar el cas a la Guàrdia Urbana, que va fer una inspecció sense veure-hi res d'estrany. Però poc després de sortir els agents de l'edifici, els cops van tornar amb més força; aquesta vegada seguits d'una granissada de gel al pati de veïns, de culleres i forquilles que flotaven pels aires i d'una cadira que ballava sola. Atesa la por que això va despertar al barri de Gràcia, es va posar una parella de Guàrdies d'Assalt a la porta, per impedir que s'hi aturessin els curiosos. Mentre, la premsa de l'època -com les revistes Crónica i Estampa -, recollia la notícia amb tota mena de detalls. Sembla que alguns dels testimonis van preferir traslladar-se a una altra casa, i no se sap que hi hagi passat res d'especial des de llavors. Tot i que aquest cas ha quedat fixat en la memòria de la ciutat de manera perdurable.

A la postguerra les aparicions també van ser freqüents, com les del Casino de l'Aliança del Poblenou, on els veïns veien ombres estranyes rondant pels voltants. Aquest fantasma es va fer molt popular al barri, i es van fer moltes juguesques per trobar qui els tingués tan ben posats de passar-hi una nit.

Mentrestant, al Poble Sec, la vident més famosa d'aquells anys, anomenada Doña Elvira, es passejava amb el Germà Coixeta; l'espectre d'un mariner republicà, mort al port durant un bombardeig de la Guerra Civil. Aquesta medium , tan popular en els anys del franquisme, vivia en una modesta caseta, al passeig de Montjuïc; i pels voltants van ser diverses les persones que van dir que havien vist l'esperit del pobre Coixeta, a qui es va deixar de veure a principi dels anys vuitanta.

Al Palau de Pedralbes s'han sentit pianos fantasmals, i grans quadres s'han mogut sols. Al Museu Picasso, on residia el comte de Montcada, expliquen que s'ha vist una dona etèria, a qui alguns han identificat amb la mare del pintor malagueny. I al Centre de Cultura Contemporània, que anteriorment era un orfenat, diuen que les dones de la neteja s'han trobat sovint amb una entitat burleta que no les deixa treballar tranquil·les. Molt més pacífic és el suposat fantasma de Margarita Xirgú, que molts actors catalans afirmen que han vist als camerinos del Teatre Romea.

Malgrat tot, la gran fantasma dels nostres temps encara és la noia de l'Arrabassada; ultraconeguda llegenda urbana, que de tant en tant torna a posar-se de moda, sobre l'autostopista que és recollida per algú, que després s'adona que ha desaparegut i que, més tard, acaba trobant una fotografia de la noia, morta molts anys enrere en aquell mateix lloc.

El darrer cas de què tinc notícia data de principi dels anys 90, quan les obres d'enrunament de l'antic Cinema Provenza (entre els carrers Viladomat i Provença) va provocar una certa expectació, ja que treballadors i veïns afirmaven que es veien i se sentien coses estranyes cada nit. El cas va ser recollit per la premsa, però no se n'ha tornat a sentir a parlar.

- Espectres del Nadal futur

Dickens i el Conte de Nadal s'han posat de moda a Nova York gràcies a l'exposició que se n'ha fet de l'original, al museu de la família Morgan. La història ha tornat a captivar els nord-americans de l'etapa Obama, amb el seu atac cap a l'avarícia i la mesquinesa dels milers de mister Scrooge que, per diners, han estat capaços d'oblidar els patiments dels seus veïns. Tal com estan les coses, no deixa de ser un gran pensament per aquest Nadal. Qui sap si els fantasmes no són més que una expressió de la nostra consciència.

Apareguts de llibre
Tot i no ser un tema gaire tocat, hi ha uns quants llibres on es pot trobar informació sobre els diferents esperits que han rondat per la ciutat. Entre els més coneguts hi ha els articles sobre tradicions macabres d'Apel·les Mestres, o els clàssics de l'etnologia i la curiositat local Històries i Llegendes de Barcelona i Guia llegendària de Barcelona de Joan Amades, on apareixen un munt d'històries sobre supersticions, espectres retornats i esdeveniments sobrenaturals de la Barcelona antiga. Altres llibres on surten notícies d'aparicions i esperits són Los viejos rincones de mi ciudad , de Lluís Aymerich o la Nueva guía secreta de Barcelona , de J. M. Carandell, que recullen la memòria d'algunes de les cases encantades més famoses del segle XX, com la del carrer Laforja o la vaqueria del carrer Elisabets. Darrerament han aparegut nous títols en aquesta llista, com per exemple Curiosidades y leyendas de Barcelona de José María de Mena o Leyendas de Barcelona de Joan de Déu Prats, més interessats per les tradicions populars, els llocs assenyalats com maleïts o la tradició esotèrica de la ciutat. El conegut periodista Ernesto Milà també va signar els llibres Misterios de Barcelona i Guía de la Barcelona mágica , on repassa un grapat d'anècdotes i curiositats locals entorn de les sectes secretes, teosòfiques o espiritistes que han establert les seves seus a la capital catalana. Més acurat al tema és el ja clàssic Catalunya misteriosa de Sebastià d'Arbó, en la línia habitual d'aquest autor, escrit a partir del programa de televisió del mateix nom. Una altra aproximació al món dels apareguts és La Barcelona insòlita i heterodoxa de Miguel Aracil, on els fantasmes es barregen amb les llegendes de la muntanya de Montjuïc, els càtars, els alquimistes o la Inquisició. La última que completa, per ara, la llista és Fantasmes de Barcelona de Sylvia Lagarda-Mata, l'únic llibre de tots els citats dedicat exclusivament a aquest tema, i on es pot trobar un recorregut molt amè i acurat de les diverses entitats del més enllà que han fet fortuna en l'imaginari popular dels barcelonins."
Xavier Theros a El pais